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¿A
dónde apunta el juego de la derecha?
Después de lo ocurrido en Bolivia y Venezuela, nuestros
amigos lectores podrían preguntarse ¿A dónde apunta, en
las condiciones de hoy, el juego siniestro que despliega
la derecha a través de sus medios de comunicación, sus
organizaciones partidistas y sus políticos al servicio
de la Mafia y del Imperio? Con notable sutileza suele
decirse en una circunstancia así: “piensa mal y
acertarás…!”. Y es así, en efecto. Si pensamos en los
peores designios de la pandilla reaccionaria que se
nutre hoy del verbo y la acción de García, de la plata
de la corrupción y del sable de los militares peor
vistos en la vida nacional; nos encontraremos con que,
al final del túnel, asoma un cadalso en el que se
procurará colgar a todo el pueblo en aras de los
privilegios y beneficios del Capital. Porque eso es lo
que está en el juego ahora. Y ha sido inteligentemente
opuesto en evidencia por analistas de la solvencia de
Humberto Campodónico y César Hildebrandt, que se han
referido de manera directa y tangible a las inmensas
ganancias y utilidades de los consorcios mineros,
prestos siempre a defender lo suyo a cualquier precio; y
a las maniobras desvergonzadas que, desde la cumbre del
Poder alienta el Jefe del Estado en su propio beneficio.
Es claro que la derecha sabe que no las tiene todas
consigo. No es casual que desde las páginas de
publicaciones y ventanas de la TV que hieden a fascismo
y sangre, ciertos periodistas como Aldo Mariátegui,
Jorge Bedoya Ugarteche y Cecilia Valenzuela -entre
otros- aúllen lamentando tener que asistir en los
próximos comicios en los que “un populacho descomedido y
beligerante, ignorante y pícaro” habrá de convertirse en
mayoría para “escarnio de la sociedad”.
Y es
que ellos saben que cualquier elección elementalmente
democrática en la que el movimiento popular marche unido
tras una sola bandera, implica la derrota inexorable y
humillante de los planes de dominación del imperio, y de
la embajada yanqui. La legalidad que ellos han
construido, esa que se afirma en el “derecho ciudadano”
a elegir cada cinco años a su gobernante, les ha salido
respondona. Como decía Engels, aludiendo a Europa de
fines de siglo XIX, hoy también aquí “la legalidad los
mata”. Por eso están dispuestos a cualquier cosa.
Incluso a un Golpe de Mano que cambie las reglas de
juego y coloque a otras figuras en el escenario de la
confrontación. En ese camino, la represión es una carta
cantada. Y a ella recurrirá el gobierno “sin que la
tiemble la mano”, como le gusta decir a Jorge del
Castillo. Y es que, como todos sabemos, el gobierno
yanqui y quienes nos gobiernan tienen mucho que perder;
pero el pueblo, un mundo que ganar. |